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Fernando Brito: Testigo de una guerra perdida

Azucena Manjarrez

"En realidad a mi me afecta tomar estas escenas porque sé que tienen familia, no me alegra, la gente piensa que en verdad hicieron algo para merecer una muerte así, pero nadie merece morir de esta manera". —Fernando Brito, fotoperiodista

Es la despedida, es el recuerdo del último respiro, de un hombre, de una mujer, de un joven, de un viejo con nombre y apellido.

Es la imagen de esos pasos que se perdieron con el paisaje. Ahora no hay más sueños. Sus huellas se han quedado grababas en un instante, en un click, en una mirada profunda que guarda historias de horror, de aquello que se ha vuelto cotidiano en una ciudad que vive con miedo.

Un acribillado, un mutilado, un quemado, un dolor que cala, una melancolía perenne. Ese es el día a día al que Fernando Brito se enfrenta.

Su escudo es una cámara fotográfica, y su fortaleza es la esperanza de que el panorama sea diferente, pero mientras eso sucede, no puede dejar de contarlo. También tiene miedo.

Nadie puede decir no sentirlo, en Sinaloa todos son muertos en potencia. Esto lo explica mientras su cámara aguarda en su mochila y se ha dado un tiempo para reflexionar sobre lo que vive como fotoperiodista, en un día común en Culiacán, en un café del Centro Histórico, en una tarde lluviosa.

Desde hace cuatro años, su función ha sido la de recoger imágenes de la violencia que impera. Su reciente serie ha sido llamada Tus pasos se perdieron con el paisaje. Son paradójicamente escenas no violentas, son imágenes melancólicas, tristes, nostálgicas. Y para esto tiene un argumento: "En realidad a mi me afecta tomar estas escenas porque sé que tienen familia, no me alegra, la gente piensa que en verdad hicieron algo para merecer una muerte así, pero nadie merece morir de esta manera".

Lo que Fernando Brito busca con estas impresiones es que la gente se tope con esta realidad y deje de verlo como algo cotidiano.

Dice ser el primer inconforme con todo lo que pasa, y aunque que con su trabajo no cambiará nada, sí logrará que se de la existencia de una problemática, que se ha vuelto un espectáculo.

Los caminos

Los inicios del fotoperiodista siempre habían sido ligados a la escena cotidiana de Sinaloa; la violencia. En el periódico familiar, La i le pedían tomar las escenas de los asesinados pero sin que se demostrara la violencia.

Ahí su primer encrucijada. Combinó el gusto que siempre había tenido por el arte. Volvió paisajes a sus personajes. Ahora como jefe de fotografía de El Debate, sigue en ese misma idea. Mostrar pero no espectaculizar.

Cada mañana sabe que las cosas seguirán igual. En el estado no hay nada para celebrar. No se ha dado ningún cambio. Se está ante un retroceso total con cifras históricas de muertes violentas.

"El sentimiento general es de inseguridad, no hemos tenido ningún cambio, ni progreso, vamos para atrás, somos muertos en potencia, porque uno no sabe si regresará a casa", esto lo tiene claro.

"Yo tengo la esperanza de que las cosas cambien, no pensando en los políticos, sino en la gente, que es la que puede hacer los cambios".

Luz en el camino

Tomar fotografías se ha vuelto una actividad desestresante, se escuda en su cámara para que el horror de los asesinatos no lo toque del todo.

No se trata, aclara de ofender a alguien con sus fotografías porque no muestra el morbo, sino a una persona sin vida.

Entonces el espectador al estar frente a ellas puede entablar un diálogo, hacerse muchas preguntas.

"Siempre tengo miedo como cualquier persona, nadie está seguro en esta ciudad, tampoco quiero ser un mártir, sólo quiero mostrar lo que pasa".

Su estrategia para hacerlo, ha sido 'disfrazar' de arte su trabajo para que las muertes no se vuelvan en noticias del ayer.

Esta es su crítica: “Me me da coraje lo que pasa, es algo triste, es un resignificar la vida y no estar conforme con lo que pasa”.

Mostrar realidades

Considerado como un exponente del Nuevo Documentalismo en el país, no se considera un artista.

Lo principal en su trabajo es la autocrítica. Tiene claro que no es artista y quizá tampoco un buen fotógrafo, porque. Todo es producto del trabajo, me cuesta lograr una buena foto.

Con los premios más importantes de México, el PhotoEspaña, el World Press Photo, en sus manos, considera el éxito le sabe a una responsabilidad enorme y a la convicción de ser un fotoperiodista entregado y no un artista.

Siempre tiene en mente mejorar su trabajo y compartir lo que sabe, en Culiacán, esa ciudad que se tiñe de rojo. En ella deberá seguir la rutina; ser el contador de la realidad, de aquellos que alguna vez caminaron y respiraron como todos.


Premios: Fernando Brito ha ganado los tres premios más importantes de fotografía en Sinaloa y en México: el Bienal de Artes Visuales del Noroeste, el Bienal del Salón de la Plástica de la UAS y el Bienal del Centro de la Imagen. También ganó el Premio Descubrimientos de PhotoEspaña y el tercer lugar en Noticias Generales del World Press Photo.

Azucena Manjarrez es periodista mexicana, su trabajo aparece en las publicaciones del grupo Noroeste, entre otros. Una versión previa de este articulo fue publicada acá.